El fútbol guatemalteco se detiene este miércoles 25 de febrero para una nueva edición del Clásico Nacional. El Estadio Cementos Progreso será el escenario donde Comunicaciones y Municipal se verán las caras en el Clásico 336, un duelo marcado por realidades opuestas: mientras los rojos acechan la cima, los albos luchan por salir de una espiral de irregularidad que ya preocupa a su afición.
Municipal: Con la mira en el trono
El equipo escarlata llega al encuentro con una motivación clara: recuperar el liderato del Clausura 2026. Para Municipal, el clásico no es solo una cuestión de orgullo, sino la oportunidad perfecta para consolidar su dominio en la tabla y aprovechar el momento anímico de su rival para asestar un golpe que podría ser definitivo en las aspiraciones de la fase regular.
Comunicaciones: Bajo la sombra del descenso
La situación en la acera de enfrente es crítica. A pesar de contar con el «Fantasma» Marco Antonio Figueroa en el banquillo, el conjunto crema no logra convencer. Aunque se mantienen en zona de clasificación, la irregularidad los ha llevado a mirar de reojo la tabla acumulada, donde la amenaza del descenso, aunque lejana para un grande, sigue latente debido a la falta de resultados consistentes.
El duelo en las porterías: El foco de la crítica
Esta edición del clásico pone especial atención en los guardametas, quienes llegan bajo un intenso escrutinio:
- Fredy Pérez (Comunicaciones): A pesar de la confianza absoluta de su técnico, los números son implacables: 13 goles recibidos en 8 jornadas. Aunque ha tenido atajadas salvadoras, sus momentos de duda han sido blanco de críticas constantes en una de las defensas más vulnerables del torneo.
- Kenderson Navarro (Municipal): En el campamento rojo, la portería no tiene un dueño absoluto. La rotación constante con Braulio Linares evidencia que el cuerpo técnico aún busca la estabilidad necesaria para los partidos de alta presión.
El Clásico 336 llega en un momento donde el espectáculo ha sido cuestionado en ediciones anteriores. Sin embargo, con el liderato en juego y el orgullo herido de un gigante en crisis, los ingredientes están servidos para que el Cementos Progreso sea testigo de un duelo de alta tensión.










